
La incertidumbre que se genera en los argentinos con respecto al funcionamiento de Lio en Sudáfrica, parece acentuarse con cada fecha que transcurre en la Liga Española debido al superlativo nivel que atraviesa el goleador del torneo, quien despeja cualquier tipo de duda con relación a la revelación casi unánime de mejor jugador del mundo.
Exceptuando la opinión que interpreta al "10" del Barça con falta de compromiso vistiendo la celeste y blanca, todos los análisis en torno al tema son valederos, pero ninguno tanto como el que objeta que forma parte del mejor equipo del mundo.
La crítica se exacerbó durante los últimos meses, cuando Messi acaparó todos los ataques de su equipo, marcando hasta cuatro goles frente al Arsenal. Pero las gambetas espectaculares e interminables que los argentinos sólo ven por televisión deben tener una explicación que radica en la ofensiva del conjunto catalán. No solo Xavi e Iniesta, entre otros, le dan la pelota "redonda" y al pié, sino que también los compañeros lo acompañan más de cerca, a diferencia de la Argentina de Maradona que se ha parado más de una vez de contraataque, aislando a sus dos puntas. Pero la diferencia más notoria en favor del equipo de Josep Guardiola, se produce cuando Messi acelera y empieza a encarar: los defensores rivales lo marcan de a uno porque tienen que hacerse cargo de otros dos delanteros muy peligrosos y las subidas por sorpresa de los mediocampistas y laterales.

El objetivo es claro. Será muy difícil que el seleccionado argentino llegue a jugar similar al Barcelona durante el Mundial, pero en el tiempo de preparación durante las semanas previas al debut frente a Nigeria radica gran parte de la esperanza argentina de que algo semejante ocurra.