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sábado, 28 de abril de 2012

En busca de la continuidad

Guardiola decidió abandonar la dirección técnica del Barcelona, y con su decisión puso fin al ciclo más exitoso de la historia del fútbol. Que quede claro: exitoso no por las dos Champions League, ni las tres ligas españolas, ni mucho menos por los dos Mundiales de Clubes ni el par de Copas del Rey obtenidos (los premios solo importan para convencer a los exitistas detractores); sino por la huella inmensa que marcó en la historia del fútbol mundial.

El cambio de entrenador, como no podía ser de otra manera en una institución seria, es consecuente. Marcelo Bielsa habría sido un sapo de otro pozo, un propulsor del dinamismo y mecanización en un sitio donde reina la paciencia y la libertad que suscita la imaginación. Enhorabuena entonces por Tito Vilanova y la apuesta por la continuidad.

Es curioso que Pep esgrimiera como razón principal de su salida a "la falta de energía", la misma que utilizara Bielsa en su renuncia a la dirección técnica de la Selección Argentina. Pero volviendo a la elección del sucesor, el arco dirigencial enfocó su determinación en lo realmente importante: que el equipo no pierda la esencia que lo llevó a conmover a los amantes de este deporte en todas las partes del mundo. Se sabe, de aquí en más será difícil repetir, siquiera acercarse, al funcionamiento de los últimos años. Aunque el intento está garantizado y eso es saludable y valioso más allá de los resultados que vengan en el futuro. Es que existes tantas formas de jugar como entrenadores, no obstante caes en un gran pecado sino aspirás -o al menos admirás- a la excelencia del estilo blaulgrana.


Como clave fundamental cada vez que se analiza a este elenco histórico, no se soslaya el dato de que varios de los jugadores más importantes se conocen y comparten el campo de juego hace más de diez años. Sin embargo, creo que el factor fundamental no es ése, sino la mentalidad inculcada en el club catalán, que se encuentra enquistada desde aquella semilla que depositó Cruyff, primero como jugador y luego como entrenador. Esa es la gran virtud; el tiempo que llevan juntos para conocerse de memoria no es nada sin la magnífica filosofía que impera en los directivos, el técnico, los jugadores y la afición. De proseguir así, hay Barça para rato.

martes, 14 de abril de 2009

Los malditos códigos


Ya no sorprende lo de Reinaldo Carlos Merlo. Tan asociado a los códigos del fútbol, parece no darle alternativas en una situación conflictiva.

Las decisiones de Mostaza son por lo menos polémicas. Los antecedentes son varios. En Racing, en dos ocasiones; en Estudiantes; y en River: el más recordado, con Marcelo Gallardo de por medio. En ninguna de estas circunstancias dudo, siempre pego el portaso rápidamente y sin dejar posibilidad de convencimiento. Sale del paso, esquiva el problema, esto le termina quitando compromiso y profesionalidad. No se puede ir ante la primera de cambio, ante la primer adversidad, aunque sea un ídolo del club el que lo discuta, no parece serio. A fin de cuentas él es el que manda y debe hacerse respetar.

Pero hasta que punto es cuestionable lo de Merlo en esta situación?. Tal vez no se sabe todo lo que pasó y puede ser que el "equi" no haya sido el único en discrepar con Mostaza. Lo cierto es que lo de González no fue para nada inteligente, habló de más y dejó a Rosario Central a la expectativa, después del buen arranque que habían conseguido. Porque hay que ver como reaccionarán los jugadores con la llegada de un nuevo técnico y si el remplazo mantiene el nivel de triunfalismo que se había generado.

Parece que los códigos son un peso para el hombre que los promulgue y Mostaza, lejos de maldecirlos, quedó preso una vez más de ellos.