martes, 3 de agosto de 2010

El desorganizado fútbol argentino


La salida de Diego Maradona de la dirección técnica de la Selección y todos los pormenores posteriores suscitaron un marco de papelón de medida internacional. Las continuas desavenencias que ocurrieron en el ambiente futbolístico luego de la eliminación de Argentina del Mundial tienen un factor común: la desprolijidad.

Una vez consumada la goleada que le propinó Alemania al equipo nacional, la sensación de los argentinos fue de profunda frustración. Sin embargo, el apoyo de la gente y, en un principio, el de Julio Grondona parecieron conformar como inevitable la continuidad del técnico.

Contrariamente, las imposiciones pensadas por Grondona dejaron al conjunto albiceleste sin conductor a largo plazo, con Sergio Batista como responsable interino y con una carencia de proyecto visible y alarmante. En concreto, las condiciones que la AFA pretendía imponerle a Maradona funcionaron más como una notificación de despido que como replanteamientos constructivos. Ni siquiera fue una manera elegante de pedirle la renuncia, sino que originó graves denuncias y esclareció los conflictos internos.

Con todo, la puerta abierta para el regreso de Maradona no se sustenta con los hechos. Para ello, una de las partes tendría que ceder: Diego permitiendo la renovación del cuerpo técnico, o Grondona olvidándose de las limitaciones. Como sea, ninguno de los dos escenarios parece posible y la salida del "Diez" no tiene vuelta atrás; como tampoco la dura confrontación mediática entre Diego y Bilardo.