En aquel momento, los socios (casi el 60% de ellos) votaron con la intención evidente de desplazar al oficialismo, mandato que llevó a cabo la construcción del estadio pero paralelamente arruinó financiera y futbolísticamente a la institución.
Por su parte, lo que Cantero tenía previsto para su gestión era mucho más que comandar una dirigencia digna. El flamante presidente tomó las decisiones de forma seria y coherente: primero, en base a la pobre situación económica, redujo el número de jugadores del plantel y detuvo el gasto indiscriminado de incorporaciones. Luego, le puso límite a la "barra" como ningún otro dirigente hizo antes y transparentó la información referida a la propiedad de los pases de los jugadores.
En la historia de Independiente, la batalla dirimida contra la banda liderada por Pablo "Bebote" Álvarez, a quien le hizo frente tanto conceptual como literalmente, es tan plausible como fundamental, ya que la corrupción y la destrucción en torno a la barra brava debe ser considerado como el principal elemento a suprimir.
Este padecimiento que vive Independiente es el gran problema del fútbol argentino, enquistado debido a la connivencia entre los jefes de las barras y los altos directivos de los clubes. La actitud del Presidente del "Rojo" contrastada con la inactividad de sus colegas no hace otra cosa más que reflejar la solitaria y desprotegida situación en la que se encuentra Cantero, y por ende su valentía para enfrentar tamaña empresa.
Este puntapié inicial que se vislumbra en el club de Avellaneda debe ser acompañado por una revolución de carácter nacional. Es el momento de aprovechar, y vulnerar los cimientos que construyeron durante años los violentos que habitan las tribunas Populares de los estadios argentinos. Los hinchas verdaderos ya están hartos, no soportan más los oscuros manejos directivos y el reinado abyecto de la barrabrava, la cual quedó en jaque.
Esta conducción sabe que corre con desventaja, porque además de ser presa fácil de ataques y amenazas tiene que afrontar la urgencia de mejorar radicalmente el Promedio del equipo para no tener en contra una presión extra en la temporada que se avecina. Sin embargo, de la única manera que Independiente pueda salir adelante con la grandeza que alguna vez supo poseer es a través de Javier Cantero, quien demostró un coraje que solo se entiende gracias a su fuerte convicción. Consciente o no, el presidente "rojo" va camino a convertirse en uno de los máximos referentes dirigenciales de la historia del fútbol argentino. De seguir así se le debe reservar un generoso recuadro en el gran libro del fútbol argentino.