"No creo que vaya al Mundial. Ni haciendo 130 goles, ni siendo el mejor"
El andar impoluto del conjunto de Sabella durante 2013 dejó en el olvido a la ausencia más resonante de la Selección. Carlos Tévez pasó de jugador del pueblo al ostracismo y "Pachorra" aparenta estar convencido de su decisión. La Copa del Mundo está a la vuelta de la esquina y parece inviable un cambio al respecto.
Su nivel futbolístico nunca estuvo en discusión: en cada club que juega se convierte en pieza clave. Pero en un principio, cuando el "Apache" perdió terreno con Sergio Batista como técnico, la excusa de la superposición de funciones, sumado a la cantidad de delanteros disponibles, aplacó el reclamo popular. Ahora es distinto. Las últimas declaraciones del ex Boca fueron las que volvieron a colocar en el foco de atención su polémica situación y de alguna manera demuestran el fastidio del jugador por no ser parte del proyecto, diluyendo el desinterés que insinuó en un primer momento.
Está claro que históricamente las listas mundialistas generaron controversia, y es porque el estilo que adopta el DT para construirla es variado y se nutre de detalles que van más allá de un filtro que seleccione a los mejores jugadores. También es verdad que los delanteros que hoy figuran con más chances de ir a Brasil se ganaron su espacio merecidamente. A parte de los indiscutidos Messi, Higuaín y Aguero, los dos nombres que completan el quinteto son Palacios y Lavezzi. El primero fue valorado por el cuerpo técnico por su inteligencia táctica y sacrificio; el segundo es bien visto por su potencia y capacidad de jugar por las bandas. Ambos juegan en equipos importantes de Europa y aportan un matiz distinto al abanico de variantes que pueda requerir Sabella durante el Mundial. Mirando con un solo ojo la decisión de Sabella es irreprochable.
Más irreprochable es la marginación de Tévez si tenemos en cuenta la delicada situación de sobrellevar un partido definitorio de Mundial con el "Apache" sentado en el banco de suplentes. En ese sentido el armado de la lista está ligado a cuestiones que atañan netamente a lo grupal, soslayando lo futbolístico.
Con todo, es antipático conformar un equipo cuando los parámetros de elección no están definidos. Cuando los más aptos a veces no tienen lugar y la importancia de la sabia administración de recursos supera la ecuanimidad. Son decisiones que forman parte de la gran responsabilidad a la que está forzado a enfrentar un entrenador que por la abundancia goza y sufre al mismo tiempo.
domingo, 29 de diciembre de 2013
lunes, 30 de septiembre de 2013
Idas y vueltas de un DT
Hay directores técnicos que arriban a un equipo y enseguida encuentran la fórmula mágica para obtener resultados, en base a dos o tres cambios y pura inyección anímica. Y existe otro tipo de entrenadores que necesitan tiempo para cimentar una idea, que desembocará en logros a largo plazo.
Sin duda alguna Juan Antonio Pizzi entra en este segundo grupo. Cultivador de un perfil bajo que ya lo caracterizaba como jugador, el DT de San Lorenzo también empezó a diferenciarse de su predecesor, Ricardo Caruso Lombardi, a partir de su marcado estilo ofensivo, ya desde los primeros partidos.
Después de un comienzo alentador, a Pizzi y los suyos les llegó la implacable irregularidad, esa cualidad que no le esquiva ningún equipo del fútbol contemporáneo. Y más temprano que tarde las criticas por su sistema y criterio futbolístico se extendieron por Boedo. Con todo, el cuerpo técnico siempre mantuvo sus convicciones, ideas y métodos de trabajo.
Pese a no conseguir la empatía de la hinchada, esa serenidad y seguridad lo llevó a comandar al conjunto "azulgrana" en este Torneo Inicial, afianzado por el sólido puntal que significa el apoyo de una dirigencia seria. Los refuerzos destacados que adquirió el plantel le pusieron al "ciclón" la pesada mochila de candidato y Juan Antonio trató de desprenderse rápidamente de ella, a sabiendas de que los favoritismos, en la mayoría de los casos, se transforman en presiones. No obstante, transcurridas las primeras jornadas imperaba la sensación de que las expectativas quedaban demasiado altas y que la decepción estaba muy cerca. La abundante cantidad de jugadores dejaba de ser una ventaja para ser un problema.
El gran mazazo fue la rápida eliminación en el plano internacional. Los dos partidos de la Copa Sudamericana enfrentando a River dejaron como saldo a un San Lorenzo débil. Sin embargo, los puntos obtenidos en el torneo doméstico no eran escasos; todo dependía de la personalidad para afrontar los encuentros venideros.
Tres victorias en cuatro presentaciones, incluyendo un 3 a 0 decoroso ante Gimnasia el último fin de semana, modificó el panorama. La personalidad apareció y el fútbol fluyó de menor a mayor, y eso es lo que le permite al "cuervo" soñar con el título aun con la ausencia considerable de Martín Cauteruccio por lesión.
Pizzi sabe mejor que todos que su equipo no es una maquinita ni mucho menos, pero es consciente que va por buen camino, y que el duro Newell´s se puede caer en algún momento. Además sigue de pié en la Copa Argentina, campeonato demasiado menospreciado para mi gusto.
Lo que no sabe Pizzi es qué le deparará la segunda etapa del semestre. Queda mucho torneo por recorrer y el trayecto con mayores presiones predispondrá distinto a los jugadores. De mantener el alza en el rendimiento colectivo, San Lorenzo dará que hablar. De lo contrario habrá que aguardar con paciencia, tolerancia y esperanza la maduración de sus jóvenes promesas en el próximo certamen.
Sin duda alguna Juan Antonio Pizzi entra en este segundo grupo. Cultivador de un perfil bajo que ya lo caracterizaba como jugador, el DT de San Lorenzo también empezó a diferenciarse de su predecesor, Ricardo Caruso Lombardi, a partir de su marcado estilo ofensivo, ya desde los primeros partidos.
Después de un comienzo alentador, a Pizzi y los suyos les llegó la implacable irregularidad, esa cualidad que no le esquiva ningún equipo del fútbol contemporáneo. Y más temprano que tarde las criticas por su sistema y criterio futbolístico se extendieron por Boedo. Con todo, el cuerpo técnico siempre mantuvo sus convicciones, ideas y métodos de trabajo.
Pese a no conseguir la empatía de la hinchada, esa serenidad y seguridad lo llevó a comandar al conjunto "azulgrana" en este Torneo Inicial, afianzado por el sólido puntal que significa el apoyo de una dirigencia seria. Los refuerzos destacados que adquirió el plantel le pusieron al "ciclón" la pesada mochila de candidato y Juan Antonio trató de desprenderse rápidamente de ella, a sabiendas de que los favoritismos, en la mayoría de los casos, se transforman en presiones. No obstante, transcurridas las primeras jornadas imperaba la sensación de que las expectativas quedaban demasiado altas y que la decepción estaba muy cerca. La abundante cantidad de jugadores dejaba de ser una ventaja para ser un problema.
El gran mazazo fue la rápida eliminación en el plano internacional. Los dos partidos de la Copa Sudamericana enfrentando a River dejaron como saldo a un San Lorenzo débil. Sin embargo, los puntos obtenidos en el torneo doméstico no eran escasos; todo dependía de la personalidad para afrontar los encuentros venideros.Tres victorias en cuatro presentaciones, incluyendo un 3 a 0 decoroso ante Gimnasia el último fin de semana, modificó el panorama. La personalidad apareció y el fútbol fluyó de menor a mayor, y eso es lo que le permite al "cuervo" soñar con el título aun con la ausencia considerable de Martín Cauteruccio por lesión.
Pizzi sabe mejor que todos que su equipo no es una maquinita ni mucho menos, pero es consciente que va por buen camino, y que el duro Newell´s se puede caer en algún momento. Además sigue de pié en la Copa Argentina, campeonato demasiado menospreciado para mi gusto.
Lo que no sabe Pizzi es qué le deparará la segunda etapa del semestre. Queda mucho torneo por recorrer y el trayecto con mayores presiones predispondrá distinto a los jugadores. De mantener el alza en el rendimiento colectivo, San Lorenzo dará que hablar. De lo contrario habrá que aguardar con paciencia, tolerancia y esperanza la maduración de sus jóvenes promesas en el próximo certamen.
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viernes, 5 de julio de 2013
Conclusiones de un semestre más
En el fútbol argentino estamos acostumbrados a realizar balances que arrojan resultados negativos. Mientras el violento sea premiado y el noble, damnificado, la tesitura será la misma. Por eso no sorprende encontrarnos ante un nuevo cierre de temporada con más disgustos y frustraciones que alegrías.
Proyectando una probable revisión de estos últimos meses en un futuro, podemos aventurar que los libros de fútbol concederán un generoso recuadro a un digno y justo campeón como lo es Newell´s Old Boys. Equipo que, basamentado en varios referentes históricos del club, supo construir y mantener una identidad que le permitió pelear en todos los frentes.También habrá un lugar especial para recordar al Vélez Supercampeón, aunque no se gastará demasiada tinta en explicar el motivo de la existencia de semejante título. Pero si la cuestión es mencionar el hecho que atrajo la atención en este torneo hay que referirse al descenso, y más precisamente a Independiente. Como le pasó a River dos años atrás, el Rojo sufrió la abrumadora presión que suscita para un club grande la inminente catástrofe futbolística de perder la categoría, a la que nunca se pudo reponer aun estando con suficiente margen para hacerlo.
Por otra parte, de lo que no se va a escribir en los archivos de la AFA es de lo que no cambia ni siquiera parece amagar a cambiar: la sensación de violencia permanente. Hay para todos los gustos y de todos los colores. Violencia física, por parte de las barras y de otros inadaptados que se comportan como si fueran parte de ellas. Violencia verbal, aunque enquistada en la sociedad, sigue en aumento dentro del fútbol. Violencia futbolística, ejercida por los propios jugadores cada vez que simulan o quieren sacar ventaja ilícitamente de alguna situación.Violencia por discriminación. Violencia policial. Violencia dirigencial... Todos los sujetos que participan en el fútbol argentino forman parte de ella, por lo tanto son responsables en mayor o menor medida.
Con todo, la violencia más lamentable es la sufrida por el hincha común, que entre intereses, incapacidades y connivencia ajenos ve vulnerado su derecho a la seguridad en cada uno de los estadios.
Esta violencia nos acostumbró a otro fútbol, con tribunas cerradas para simpatizantes visitantes y descomunal presencia policial. Es ilusorio procurar erradicarla cuando desde las altas esferas se percibe inacción y no una profunda decisión política, que de momento parece tan lejana como necesaria. Se requiere un cambio rotundo, que no sea esporádico ni con la función de emparchar para sortear inconvenientes. Hay que barajar y dar de nuevo, para que cese la protección a los violentos en detrimento de los hinchas sanos. Mientras tanto, la violencia del Estado será la más dolorosa.
Proyectando una probable revisión de estos últimos meses en un futuro, podemos aventurar que los libros de fútbol concederán un generoso recuadro a un digno y justo campeón como lo es Newell´s Old Boys. Equipo que, basamentado en varios referentes históricos del club, supo construir y mantener una identidad que le permitió pelear en todos los frentes.También habrá un lugar especial para recordar al Vélez Supercampeón, aunque no se gastará demasiada tinta en explicar el motivo de la existencia de semejante título. Pero si la cuestión es mencionar el hecho que atrajo la atención en este torneo hay que referirse al descenso, y más precisamente a Independiente. Como le pasó a River dos años atrás, el Rojo sufrió la abrumadora presión que suscita para un club grande la inminente catástrofe futbolística de perder la categoría, a la que nunca se pudo reponer aun estando con suficiente margen para hacerlo. Por otra parte, de lo que no se va a escribir en los archivos de la AFA es de lo que no cambia ni siquiera parece amagar a cambiar: la sensación de violencia permanente. Hay para todos los gustos y de todos los colores. Violencia física, por parte de las barras y de otros inadaptados que se comportan como si fueran parte de ellas. Violencia verbal, aunque enquistada en la sociedad, sigue en aumento dentro del fútbol. Violencia futbolística, ejercida por los propios jugadores cada vez que simulan o quieren sacar ventaja ilícitamente de alguna situación.Violencia por discriminación. Violencia policial. Violencia dirigencial... Todos los sujetos que participan en el fútbol argentino forman parte de ella, por lo tanto son responsables en mayor o menor medida.
Con todo, la violencia más lamentable es la sufrida por el hincha común, que entre intereses, incapacidades y connivencia ajenos ve vulnerado su derecho a la seguridad en cada uno de los estadios.
Esta violencia nos acostumbró a otro fútbol, con tribunas cerradas para simpatizantes visitantes y descomunal presencia policial. Es ilusorio procurar erradicarla cuando desde las altas esferas se percibe inacción y no una profunda decisión política, que de momento parece tan lejana como necesaria. Se requiere un cambio rotundo, que no sea esporádico ni con la función de emparchar para sortear inconvenientes. Hay que barajar y dar de nuevo, para que cese la protección a los violentos en detrimento de los hinchas sanos. Mientras tanto, la violencia del Estado será la más dolorosa.
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viernes, 29 de marzo de 2013
La responsabilidad del ídolo
El empate que obtuvo Independiente en su cruce frente a Quilmes tiene sabor a derrota. Es que el Rojo está necesitando sumar de a tres, el promedio lo ahoga y las fechas transcurren sin ninguna noticia positiva. Por el contrario, el epílogo del torneo Final está cada vez más cerca y el escepticismo va en aumento.
En este marco, cuando la presión externa es abrumadora, la mancomunión de todos los componentes del club es un punto central. Ricardo Bochini no está en esa sintonía y, fiel a su estilo, volvió a cargar en contra de los jugadores y sobre todo del entrenador. A la palabra de la máxima gloria de la institución de Avellaneda se sumaron otras, incluso con opiniones más duras y personales contra Gallego, como los testimonios realizados por Monzón y Clausen. Si algo le faltaba al Rojo para empeorar su situación es este hervidero que desembocó la pálida actuación frente al Cervecero.
La intención de ayudar por parte de los ex jugadores no está en discusión, aunque es difícil imaginar que no son conscientes de que lo que consiguen es totalmente lo contrario. Para el Bocha, no es la primera de las ocasiones en que se coloca en la vereda de enfrente de un entrenador de Independiente. Por ejemplo, su analogía en River es el "Beto" Alonso. Ambos ostentan un nivel de idolatría similar que les brinda un poder de influencia significativo en la hinchada. Está claro que nadie les regaló nada a los ídolos y que tienen bien ganado el cariño de la gente, pero la responsabilidad que llevaban cuando comandaban el timón como jugadores deben mantenerla ahora que no son los protagonistas, sino actores secundarios con la misión de apoyar.
Por otro lado, hay que enfatizar el hecho de que el Independiente en el que brilló Bochini y compañía se parece solo en el nombre con el del presente. El equipo de hoy no los representa, es una etapa íntegramente diferente, la cual no han vivido en carne propia. Así que, aunque suene duro, las grandes glorias tienen poco para aportar sobre una realidad desconocida tanto para ellos como para el club.
En este marco, cuando la presión externa es abrumadora, la mancomunión de todos los componentes del club es un punto central. Ricardo Bochini no está en esa sintonía y, fiel a su estilo, volvió a cargar en contra de los jugadores y sobre todo del entrenador. A la palabra de la máxima gloria de la institución de Avellaneda se sumaron otras, incluso con opiniones más duras y personales contra Gallego, como los testimonios realizados por Monzón y Clausen. Si algo le faltaba al Rojo para empeorar su situación es este hervidero que desembocó la pálida actuación frente al Cervecero.
La intención de ayudar por parte de los ex jugadores no está en discusión, aunque es difícil imaginar que no son conscientes de que lo que consiguen es totalmente lo contrario. Para el Bocha, no es la primera de las ocasiones en que se coloca en la vereda de enfrente de un entrenador de Independiente. Por ejemplo, su analogía en River es el "Beto" Alonso. Ambos ostentan un nivel de idolatría similar que les brinda un poder de influencia significativo en la hinchada. Está claro que nadie les regaló nada a los ídolos y que tienen bien ganado el cariño de la gente, pero la responsabilidad que llevaban cuando comandaban el timón como jugadores deben mantenerla ahora que no son los protagonistas, sino actores secundarios con la misión de apoyar.
Por otro lado, hay que enfatizar el hecho de que el Independiente en el que brilló Bochini y compañía se parece solo en el nombre con el del presente. El equipo de hoy no los representa, es una etapa íntegramente diferente, la cual no han vivido en carne propia. Así que, aunque suene duro, las grandes glorias tienen poco para aportar sobre una realidad desconocida tanto para ellos como para el club.
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jueves, 14 de febrero de 2013
La tibieza de la realidad
El fútbol mundialmente ha mutado hacia un juego de paridades tan extremas que suscita resultados imprevisibles. En el mejor de los casos, esos resultados se concretan por detalles ínfimos en el marco de un partido, pero en la mayoría de las ocasiones el que incide para determinar vencedores y perdedores es el azar.
Es por eso que el análisis en base al resultado debe hacerse con cautela y siendo conscientes que las verdades absolutas no existen en este deporte ni en ningún otro. No obstante, lo que impera hace unos años son las opiniones tajantes, categóricas e implacables.
Los juicios híbridos conforman quizás la herramienta más adecuada para echar luz en una realidad repleta de factores heterogéneos, pero éstos gozan de mala fama debido a que son estigmatizados como tibios. Es la falta de impacto la que repele a los razonamientos carentes de contundencia, aunque sí coincidan con la relatividad constante en la que transita el fútbol de un tiempo a esta parte.
Son escasas las excepciones que escapan de la irregularidad dominante; un grato ejemplo argentino es Vélez Sarsfield, amo y señor del torneo local en los últimos años por solvencia y coherencia al momento de tomar decisiones dirigenciales. El emblema en el mundo es el Barcelona. Cada vez son menos... Hoy el fútbol se rige por la eventualidad: el que menos se equívoca, gana.
Al ser todo tan parejo, lo anímico pesa más que un progreso en lo futbolístico. Debido a esto el resultado es más importante de cara al futuro que un crecimiento del equipo. Se requiere urgentemente modificar el paradigma futbolero, porque cada día se juega peor. En Argentina, tal vez con el tiempo de trabajo que te brindan los torneos largos se pueda encontrar al menos una rudimentaria solución.
Es por eso que el análisis en base al resultado debe hacerse con cautela y siendo conscientes que las verdades absolutas no existen en este deporte ni en ningún otro. No obstante, lo que impera hace unos años son las opiniones tajantes, categóricas e implacables.
Los juicios híbridos conforman quizás la herramienta más adecuada para echar luz en una realidad repleta de factores heterogéneos, pero éstos gozan de mala fama debido a que son estigmatizados como tibios. Es la falta de impacto la que repele a los razonamientos carentes de contundencia, aunque sí coincidan con la relatividad constante en la que transita el fútbol de un tiempo a esta parte.
Son escasas las excepciones que escapan de la irregularidad dominante; un grato ejemplo argentino es Vélez Sarsfield, amo y señor del torneo local en los últimos años por solvencia y coherencia al momento de tomar decisiones dirigenciales. El emblema en el mundo es el Barcelona. Cada vez son menos... Hoy el fútbol se rige por la eventualidad: el que menos se equívoca, gana.
Al ser todo tan parejo, lo anímico pesa más que un progreso en lo futbolístico. Debido a esto el resultado es más importante de cara al futuro que un crecimiento del equipo. Se requiere urgentemente modificar el paradigma futbolero, porque cada día se juega peor. En Argentina, tal vez con el tiempo de trabajo que te brindan los torneos largos se pueda encontrar al menos una rudimentaria solución.
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