lunes, 7 de junio de 2010

El declíve de los "grandes"


Los denominados grandes del fútbol argentino, algunos más otros menos, han atravesado en el último lustro una etapa de decadencia y las circunstancias no dan indicios de que ésta haya terminado.

El fútbol mundialmente se ha equiparado y de esto no está exento el argentino. Pero al margen, hay otros factores culturales que repercuten en Argentina particularmente.
La presión es el elemento externo que coacciona sobre los jugadores a través de una cadena que apremia tanto a dirigentes como a técnicos, y en la cual intervienen hinchas y periodistas.
A diferencia del resto de los equipos, en los grandes se exacerba la influencia de las imposiciones ya que tienen otra perspectiva de objetivos, de fracasos y de obligaciones.

Por algo Racing se lo conoce como un club sufrido, a diferencia de otros que tuvieron menor cantidad de títulos y mayores participaciones en el ascenso. Por algo San Lorenzo es inestable e irregular. Por algo también, los ídolos de otros sitios llegan con muchas expectativas y promesas a Boca o a River y no rinden como lo hicieron en el pasado; Tal cual sentencia la famosa frase, "les pesa la camiseta".

Como ya le tocó a la academia, ahora River debe transitar por el traumático sufrimiento de lo desconocido y el dificultoso cambio de mentalidad. Para los hinchas resultará complicado modificar el foco, sobre todo porque la lucha será por mantener la categoría, pero es necesario, por más historia que no se lo permita. No están acostumbrados, no nacieron para esto y los perjudica, porque los jugadores requieren más aliento y menos ambición.

El gran problema que emerge como conclusión es el económico. Las desavenencias que se originan en los clubes grandes por no estar a la altura de las circunstancias suscitan una innumerable carga anímica a la hora del fútbol... En estos tiempos hay que estar preparados para la frustración.

martes, 20 de abril de 2010

Messi + 10

En toda charla de Café, en todo programa de TV o de radio y en toda comida familiar inevitablemente se intenta dar respuesta a la misma pregunta que se plantea una y otra vez hasta el hartazgo: ¿Por qué Messi no juega en la Selección como juega en Barcelona?. Las diversas respuestas son, a la vez, hipotéticas soluciones para Diego Maradona y su problema mundialista.



La incertidumbre que se genera en los argentinos con respecto al funcionamiento de Lio en Sudáfrica, parece acentuarse con cada fecha que transcurre en la Liga Española debido al superlativo nivel que atraviesa el goleador del torneo, quien despeja cualquier tipo de duda con relación a la revelación casi unánime de mejor jugador del mundo.

Exceptuando la opinión que interpreta al "10" del Barça con falta de compromiso vistiendo la celeste y blanca, todos los análisis en torno al tema son valederos, pero ninguno tanto como el que objeta que forma parte del mejor equipo del mundo.

La crítica se exacerbó durante los últimos meses, cuando Messi acaparó todos los ataques de su equipo, marcando hasta cuatro goles frente al Arsenal. Pero las gambetas espectaculares e interminables que los argentinos sólo ven por televisión deben tener una explicación que radica en la ofensiva del conjunto catalán. No solo Xavi e Iniesta, entre otros, le dan la pelota "redonda" y al pié, sino que también los compañeros lo acompañan más de cerca, a diferencia de la Argentina de Maradona que se ha parado más de una vez de contraataque, aislando a sus dos puntas. Pero la diferencia más notoria en favor del equipo de Josep Guardiola, se produce cuando Messi acelera y empieza a encarar: los defensores rivales lo marcan de a uno porque tienen que hacerse cargo de otros dos delanteros muy peligrosos y las subidas por sorpresa de los mediocampistas y laterales.



El objetivo es claro. Será muy difícil que el seleccionado argentino llegue a jugar similar al Barcelona durante el Mundial, pero en el tiempo de preparación durante las semanas previas al debut frente a Nigeria radica gran parte de la esperanza argentina de que algo semejante ocurra.

sábado, 24 de octubre de 2009

El gigante desconocido

En River, de un tiempo a esta parte, se hace todo mal. Basta ver al equipo jugar y te das cuenta.
El primer River de Astrada es el último que, para mi gusto, sabía a que jugaba y aspiraba a lo que la historia del club le exigía. Luego sucedieron técnicos que por diferentes motivos no encontraron las herramientas adecuadas, y sólo uno supo no depender de ellas: Diego Simeone.

Él armó un plantel con la mentalidad que se necesitaba para ser campeón, pero le faltó algo importante para los hinchas de River, jugar bien. No quedará en la memoria del futbolero ese equipo, pero mucho más no se podía pedir. Sobre todo, por lo que vino después.

El rendimiento futbolístico, que cae día a día más profundo, es la consecuencia de años con un mal manejo dirigencial. Y ni siquiera me refiero exclusivamente a lo administrativo. Hubo decisiones que, por más que le des vueltas y vueltas, no se le encuentra sentido (¿qué hicieron Tuzzio y Gerlo para ni siquiera merecer tener un lugar en el plantel con la defensa actual?), y suman a esta debacle de un equipo que, en los noventa, humillaba a todos y cada uno de los rivales, y ahora la sensación es todo lo contrario. Tanto es así, que hoy parece que si empatas con River en el Monumental es un pésimo resultado.

martes, 14 de abril de 2009

Los malditos códigos


Ya no sorprende lo de Reinaldo Carlos Merlo. Tan asociado a los códigos del fútbol, parece no darle alternativas en una situación conflictiva.

Las decisiones de Mostaza son por lo menos polémicas. Los antecedentes son varios. En Racing, en dos ocasiones; en Estudiantes; y en River: el más recordado, con Marcelo Gallardo de por medio. En ninguna de estas circunstancias dudo, siempre pego el portaso rápidamente y sin dejar posibilidad de convencimiento. Sale del paso, esquiva el problema, esto le termina quitando compromiso y profesionalidad. No se puede ir ante la primera de cambio, ante la primer adversidad, aunque sea un ídolo del club el que lo discuta, no parece serio. A fin de cuentas él es el que manda y debe hacerse respetar.

Pero hasta que punto es cuestionable lo de Merlo en esta situación?. Tal vez no se sabe todo lo que pasó y puede ser que el "equi" no haya sido el único en discrepar con Mostaza. Lo cierto es que lo de González no fue para nada inteligente, habló de más y dejó a Rosario Central a la expectativa, después del buen arranque que habían conseguido. Porque hay que ver como reaccionarán los jugadores con la llegada de un nuevo técnico y si el remplazo mantiene el nivel de triunfalismo que se había generado.

Parece que los códigos son un peso para el hombre que los promulgue y Mostaza, lejos de maldecirlos, quedó preso una vez más de ellos.

jueves, 2 de abril de 2009

Controlar las emociones


Como en cualquier tema de debate, los análisis en la Argentina van de un lado a otro. Esta actitud polar de creernos los mejores del mundo cuando ganamos o somos un desastre cuando perdemos no ayuda para analizar nada, ni mucho menos este par de partidos de la Selección tan diferentes entre sí, o no tanto.

Por ende, creo que lo mejor es ser pacientes y darle tiempo al equipo. Y a la vez, darnos tiempo a nosotros, los futboleros, de sacar una opinión valedera y útil. O acaso pensamos que de un partido para otro el nivel de la Selección Argentina va a ser muy diferente con respecto al que mostraba con Basile. Para darle crédito a Maradona necesitamos ver algo distinto y para que lo haya, Diego debe tener tiempo de trabajo y los jugadores deben acostumbrarse a la nueva forma de manejarse del cuerpo técnico. Hay que ir con calma: el sábado, no estuvimos en presencia de la naranja mecánica. Ni tampoco ayer, fue el equipito del barrio al que todos golean.

Venezuela como se esperaba, fue un equipo timorato que fue al Monumental con la idea de llevarse un puntito, consiente de su inferioridad. Pero no por eso hay que quitarle méritos al seleccionado por la goleada que le propinó. Cuando un equipo rival se cierra bien atrás, siempre se hace difícil llegar con claridad y aunque le costó en pasajes del primer tiempo, terminó llevando gran peligro al arco defendido por Renny Vega. Además en las eliminatorias, no es el único equipo que le juega a la Argentina de esa manera y más de una vez nos complicaron.

Tal vez, el partido contra Bolivia nos vino bien para no confiarnos y tener en la cabeza que tenemos mucho para corregir. No solo nos jugó la altura en contra, sino también jugadores como Botero y Torrico que la rompieron y fueron muy efectivos. La euforia que produjo la llegada del diez nos nubló un poco y podría a vernos afectado en el futuro, por eso es mejor que suceda ahora. Hay que tomar conciencia que en la selección todavía faltan cosas para pulir.
Lo peor es que no hay una revancha inmediata para borrar rápidamente la imagen mostrada en la Paz pero sí hay tiempo para sacar conclusiones, que no deberían ser tan buenas......ni tan malas.....